Día 81. Hambre.

Siempre he envidiado a la gente que con las tristezas se les quita el hambre.
Pues ni con esas... mi apetito debe ser a prueba de bombas, de cualquier catástrofe, pase lo que pase.

A lo mejor un día me sorprende y estoy equivocada. Mientras tanto... a comer.

Hasta... (bueno, ya no digo ná).


Comentarios

  1. A mí la tristeza no me quita el hambre.
    Me quita las ganas de vivir.

    Besos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

✎✏✐

Entradas populares